divendres, 29 de febrer de 2008

¿COMO QUIERES QUE TE QUIERA, RAJOY?


Yo también le hablaré a tu corazón antes que a tu cabeza.

Perdóname el atrevimiento de tutearte, pero, al cerciorarme que eres un entusiasta del liberalismo nacido con “La Pepa”, ¡oye! Me he tomado la “libertad” de franquearme contigo empleando tal osado “talante”.
¿Sabes? He leído (por curiosidad) las 234 propuestas de tu programa electoral, percatándome de algunos puntos que no arribo a comprender… ¿Tendrías a bien, por ventura, corresponderme para mayor desahogo y consuelo de mi pobre corazón?

¡Hombre! Ya sé que en campaña hay que comunicar “a tope”, presentar esas “ideas” electorales en reuniones, mítines y demás arengas persuasivas. Sé que, como cualquier otro orador “común”, planificas tus acciones con una buena dirección técnica, con un buen guión, ayudas visuales, buenas frases y alguna que otra “bromita” y golpes de efecto… Quieres salir “airoso”, ¡como cualquier otro líder! Vista larga, paso corto y… !mala leche! Que dice aquel viejo refrán.
Pero, dejemos los preparativos destinados a estas “representaciones de escena” para la ocasión y vayamos a la realidad. Te comento mis perplejas incertidumbres:

Apuntas hacia una sanidad sostenible, de calidad, que se adapte a las necesidades de la sociedad actual con miras hacia ese bienestar social que todos perseguimos. Sin embargo, tengo una duda: cuando refieres la “sanidad sostenible”, ¿quién se encarga de sostenerla? ¿quizás ese fuerte despliegue de redes de nueva generación coadyuvados por la iniciativa privada? Lo digo porque, claro, en Valencia tú sabes que esa experiencia con la gestión privada de hospitales públicos emprendida por tu querido amigo Zaplana (sí, el de Terra Mítica, otro gran éxito económico) es toda una gloria para las empresas que cobran por persona y año una cantidad (sobre todo con los pacientes más rentables, esos con los que se puede facturar más), y si hay pérdidas se les “inyecta” dinero de las arcas públicas, y si siguen habiendo pérdidas…, pues se privatizan más, ¡vaya negocio! Y encima casos como el de mi pueblo, cuyo Ayuntamiento además de pagar los terrenos para un nuevo hospital, ¡su párking quieren que sea de pago para pacientes, familiares y visitantes! Pero, Rajoy, si al menos las urgencias no estuvieran colapsadas, si no hubiese masificación, largas listas de espera, pacientes quejándose en camillas por los pasillos, falta de personal sanitario, falta de hospitales y centros de salud… Y con la educación (más de 800 barracones en el País Valenciano por falta de colegios) ocurre lo mismo, ¿así quieres conseguir ese sistema educativo que nos coloque a la vanguardia internacional? Entre tú y yo, Rajoy, ¿no crees que deberías confesarte con el Arzobispo Cañizares para que te exhorte con cuestiones éticas y morales? ¡Creo que Dios no consentiría “negociar” con la salud de las personas! ¡Ah! ¡Que ya hace tiempo que fuiste!... Perdona mi ingenuidad, ahora mismo no me acordaba de esas bienaventuradas manifestaciones eclesiásticas de la decencia, el decoro y el deber de las familias, donde, por supuesto, ¡van incluidas la ética y la moral!

Veo que aludes insistentemente a la globalización como una gran oportunidad de progreso para la humanidad, abogas por la libertad económica, acceso a mercados más amplios, avances tecnológicos…, y dices que España debe responder para que las economías “emergentes” del mundo no “ocupen” nuestro espacio de competitividad. Aseguras que podemos ser una de las economías más dinámicas y competitivas del mundo. Crecimiento, crecimiento y crecimiento sin fin. Pero yo te pregunto: ¿crees que la globalización económica está siendo solidaria con todos los pueblos del mundo? ¿Que las normas generales de éste comercio internacional son equitativas y no discriminatorias? Casi tres cuartas partes del mundo viven con menos de 2€ diarios, millones de seres humanos mueren al año de hambre y por falta de medicamento..., entonces, ¿dónde está esa oportunidad de progreso para ésta gente del mundo globalizado? Cómo tú dices, ¿es de esta manera como se impulsan políticas globales que garantizan la libertad y el bienestar de los seres humanos?
Deforestaciones, contaminación, exterminio animal y vegetal, desaparición de culturas, de hábitats, ¿no es éste es el entorno que domina la globalización? ¿Cómo, siendo así, dices que debemos continuar avanzando hacia una economía menos dependiente del petróleo (¡admirable!) haciendo compatible nuestro desarrollo (junto a los avances tecnológicos) con la protección al medio ambiente y la lucha contra el cambio climático? Querido Rajoy, no se puede ser concupiscente y conspicuo al mismo tiempo. ¿Cuándo escucharemos decir que hay que detenerse, serenarse y reflexionar en nombre de la humanidad? ¿Cuándo los políticos transformaréis esa visión global exclusivamente económica, por la humana? ¿Me entiendes?

Dices que vas a acabar con el terrorismo de ETA sin el diálogo, con la firmeza de la ley y la labor de las fuerzas y cuerpos de seguridad, ¡caramba! Esto estaría muy bien si fuese así, pero se da el caso que ya llevamos décadas con estas monsergas y todo sigue igual o peor. Ninguna causa en el mundo merece una gota de sangre, es mi axioma… ¡Hasta Jesucristo estuvo durante cuarenta días y cuarenta noches hablando con el diablo! ¡Y sin concesiones previas! (oye, ves y díselo a tus obispos) ¿Acaso vas a tener tú más albedrío que Jesús?
Mira, muchas veces los arboles no dejan ver el bosque. ¡Es tan sencillo! Tú mismo defiendes la libertad, pues es el fundamento de la dignidad humana; de la igualdad dices que sin ella hay discriminación en los derechos humanos; defiendes la paz y el respeto mutuo, la diversidad y todas estas cosas. Esto está muy bien. Pero, creo que tienes un problema y te lo voy a referir: confundes continuamente España con Castilla. Digo esto por uno de tus propósitos: “unificaremos la proyección de la cultura española en el exterior a través del Instituto Cervantes y las diversas agencias y sociedades estatales en la proyección de la lengua (castellana) y de la cultura (castellana) en el exterior”. Esto también está muy bien, pero… ¿y las demás lenguas y culturas de España? ¿Què fem, les llançem al fem? ¡Hombre! ¿No dices que “hoy es necesario un nuevo consenso que recupere la concordia entre los españoles? Pues con estas formas no creo que lo consigas. Sin salirnos del guión: reivindicas el protagonismo de la sociedad civil a la hora de liderar los cambios que demanda nuestro país en nombre de la calidad democrática, del pluralismo y del bienestar… ¿Y tildas de inconstitucional un Estatuto Catalán refrendado por la voluntad de su ciudadanía representada en el Parlamento? ¡Córcholis! ¿También confundes nación con estado?
Vamos a ver, Rajoy: ¿estás conmigo con que “donde hay sociedad debe haber derecho”? ¿Crees que la sociedad castellana, la gallega, la vasca, la valenciana, la catalana, son culturalmente homogéneas? ¿no crees que estos pueblos están dotados de aquellos atributos necesarios que contribuyen a defender su derecho a vivir social, política, administrativa, legislativa y judicialmente con las particularidades de una herencia cultural conformada por las circunstancias históricas, siempre que sus sociedades, democráticamente, así lo deseen? ¿Qué hay de malo en ello, Rajoy? ¿Es esta la posible causa de tu pertinaz frase “España se rompe”? ¡Esto es la diversidad! ¡El mundo es bello por esta causa! ¡Admira la belleza de nuestra España, hombre! ¡Esa cuna de pueblos y culturas que aun no ha encontrado una mano fraterna que la meza!... Y no creo que sea la tuya, por supuesto.

Dime, Rajoy, en esa tu propuesta a los españoles sobre la reforma de la Constitución, ¿se va a ver, por fin, el bosque? Espero tus prontas aclaraciones.