divendres, 29 de febrer de 2008

¡ASESINOS!




Sois la carroña que corrompe el mundo, esa generación de salvajes seudoilustrados que reparten libros repletos de odio y de horror. Quizás mañana sea tarde, pero renacerá aunque nada quede, llegará la vida a través de lo más ínfimo y volverá a su prístina razón de ser.


No comprendéis nada, sois peor que las alimañas, vuestro aliento vomita el miasma que impregna lo sagrado ya pagano, lo fértil ya estéril, la inocencia ya delito, la verdad ya falacia, la vida devenida suicidio. Todo lo vago que sale de vuestras opacas mentes lo realizáis porque así creéis estar justificado, en nombre ¿de qué? Os atrevéis a impetrar a Dios para llevar a cabo vuestros diabólicos actos, ¿cabe más hipocresía, impudicia y nefariedad en el corazón humano?


Ciegos, sordos e inconsecuentes frente la misericordia humana, ¡misántropos despreciables! ¡No merecéis aquello que no podéis comprender! ¿O acaso sabéis qué es la vida? ¿Qué es el ser humano? ¿Qué debe hacer? ¿Qué puede hacer? Qué debe esperar? ¿Qué puede esperar? Sabed pues esto: hombre, ergo fungible.


¡Cuánto camino os queda! ¡Cuánta ignorancia por dirimir! ¡Asesínos!.


“Desde mis ojos, guerra,
¿qué tiene tu sinrazón que existes?
¡Nada que quiera tener en mí!
Desde el sentir del espanto y el sufrir del lamento
hasta la esencia que sin remedio expira.
Desde mis ojos, guerra, ¡que no te quiero ver!”