Os atrevéis a impetrar a Dios para llevar a cabo vuestros diabólicos actos, ¿cabe más hipocresía, impudicia y nefariedad en el corazón humano?
Ciegos, sordos e inconsecuentes ante la misericordia humana, ¡Misántropos despreciables! ¡No merecéis aquello que no podéis comprender! ¿O acaso sabéis qué es la Vida? ¿Qué es el ser humano? ¿Cuál es su finalidad? ¿Qué puede esperar? Sabed pues esto: hombre, ergo fungible.
¡Cuánto camino os queda!
¡Cuánta ignorancia por dirimir!
¡Malvados!
"Desde mis ojos, guerra,
¿Qué tiene tu sinrazón que existes?
Nada que quiera tener en mí,
desde el miedo y el espanto,
desde el sentir del lamento,
hasta la esencia del ser
que sin remedio expira.
Desde mis ojos, guerra,
¡Que no te quiero ver!"
